AVENTURA SOBRE RUEDAS
Enrico tiene 21 años y estudia en la UNS. Con un amigo, en 38 días pedalearon 2.493 kilómetros, 900 de ellos de ripio, por las rutas 3 y 40. En el camino repartieron útiles en escuelitas rurales.
La lucha contra el viento en la ruta 40.
Ripio y viento patagónico. Mucho viento. Dos intrépidos en sus máquinas a pedal desafían al sendero santacruceño y al clima. Nada podrá detenerlos. Cae la tarde y hay que buscar refugio en una alcantarilla hasta que se calme el temporal. Cuando pase, enseguida retomarán la marcha.
Una, dos, cien... Las fotos que se suceden en la pantalla tras cada click perpetúan sólo algunos pasajes de la travesía, pero son como flashes. No bastan para dimensionar las vivencias de 2.493 kilómetros recorridos en bicicleta durante 38 días.
Los intrépidos son Enrico Margiotta y Andrés Di Leo. El primero tiene 21 años, es de Viedma y vive en Bahía Blanca porque cursa en la Universidad Nacional del Sur el segundo año en Tecnicatura en Suelos y Aguas. Andrés, de 25, estudia Ingeniería en Recursos Hídricos en Santa Fe.
Hoy, sin tanto viento y bastante más cómodo --aunque las vacaciones terminaron--, Enrico revive la aventura cumplida entre enero y febrero desde San Carlos de Bariloche a Ushuaia.
La Travesía Solidaria, tal como llamaron al desafío, se planificó durante casi todo el 2005 con la idea de pasear y ayudar. Por eso recolectaron útiles escolares entre amigos y conocidos de Viedma, los que fueron repartiendo en las escuelas rurales que surgieron en el trayecto.
Cuadernos, fibras, libros, lápices, reglas, hojas... En total, fueron 120 kilos que se cargaron en el trailer desarmable que ellos mismos fabricaron.
El domingo 8 de enero, los amigos tomaron el tren en Viedma y dos días después comenzaron a pedalear en Bariloche. De allí a El Bolsón, luego Esquel, Teka, Gobernador Costa, Río Mayo, Perito Moreno y Bajo Caracol.
"Allí el viento fue tan terrible que nos volteó. Ibamos por un camino de ripio, en una zona bastante desértica", recuerda Enrico, quien agrega que además del clima tuvieron que superar las diversas roturas que sufrieron sus bicicletas y que muchas noches las pasaron en campings o en albergues para mochileros. Conservas enlatadas, fideos y arroz fueron los "platos" elegidos.
"Gastamos unos 2.000 pesos cada uno y por jornada avanzamos entre 80 y 120 kilómetros. ¿La gente? Nos trató bien, sobre todo la de campo. No pasó lo mismo en las estancias turísticas, donde sólo quieren atender a los extranjeros", comenta.
El viaje en la inmensidad se prolongó por la ruta 40, bordeando la cordillera. Se cruzaron, por día, con no más de 8 autos, y con motociclistas brasileños y ciclistas alemanes, suecos, chilenos y franceses.
Entre el asombroso paisaje fueron apareciendo las escuelas rurales.
"Son las que más necesitan y las elegimos porque tienen clases en verano. Tuvimos experiencias muy lindas, particularmente en el paraje Las Vegas (Santa Cruz), a unos 100 kilómetros de Río Gallegos, donde estuvimos con los alumnos. Me conmovió esa escuelita, la Nº 26, donde chicos de 7 y 8 años pasan meses sin ver a sus padres. Allí se ven las necesidades que no se quieren ver", reflexiona Enrico.
Tres Lagos, Calafate, Río Gallegos, Río Grande y Ushuaia. Misión cumplida. Quedaba la vuelta. Ni en combis ni en colectivos les aceptaron las bicicletas y el trailer. Cuando los días pasaban, casi no tenían plata y había que retomar los estudios, apareció un camionero de Carmen de Patagones que gratis los acercó a Río Gallegos y de allí a Viedma.
Otra vez en casa, Enrico se dio cuenta de que todo lo que uno quiere lograr está en la cabeza y que sólo hay que proponérselo. Cree que muy pocos confiaron en que serían capaces de completar la travesía y que la mayoría de sus amigos les aconsejaban irse de vacaciones a la playa.
"Este tipo de experiencia no se explica, se vive. Demanda mucho, sobre todo paciencia y voluntad. La bicicleta también da libertad, porque uno se para cuando quiere y disfruta más plenamente del paisaje. Hay tanto para conocer en este país al que no cambio por nada...".
Los útiles que repartieron
* 217 cuadernos.
* 500 hojas.
* 686 fibras.
* 20 reglas.
* 284 lápices negros.
* 108 gomas.
* 370 lápices de colores.
* 8 libros.
Las escuelas
* Nº 211, Cuesta del Ternero (El Bolsón, Río Negro).
* Nº 107, Estación Nahuelpan (Esquel, Chubut).
* Nº 36, Río Mayo (Chubut).
* Bajo Caracol (Santa Cruz).
* Nº 26, Paraje Las Vegas (Santa Cruz).
* Nº 6, Lago Escondido (Tierra del Fuego).
